Rebelión colectiva
La ventana secreta
De Cancún al Amate
Un fiscal implacable
1.- El fiscal general del estado, Jorge Luis Llaven Abarca, dio a conocer el esclarecimiento de dos lamentables feminicidios en los municipios de Palenque y Cacahoatán.
Sobre el ilícito cometido en Santo Domingo Jericó, de Palenque, se aprehendió a Juan “N” por el feminicidio en agravio de Reyna “N”, quien falleció por traumatismo craneoencefálico debido a una contusión severa, según revelan los estudios forenses.
El inculpado fue detenido en Cancún, destacando el apoyo de la Fiscalía General de Quintana Roo, mismo que ya fue trasladado a Chiapas y puesto a disposición del Juzgado de Control y Tribunal de Enjuiciamiento Catazajá-Palenque.
El caso de Ana
2.- Mientras que, por los hechos ocurridos en el municipio de Cacahoatán, Llaven Abarca notificó la captura de Enrique “N”, alias “Kike”; Edgar “N”, alias “Colin” y Rolfi “N”, alias “Fito”, presuntos responsables del feminicidio de Ana “N”, el 11 de abril en el barrio Álvaro Obregón.
Llaven apuntó que el equipo de investigación, servicios periciales y Ministerio Público de la Fiscalía General del Estado logra la integración de las carpetas y ejecutan las órdenes de aprehensión para que no haya impunidad a nadie.
“Cerca del 80 % de los feminicidios en Chiapas se esclarecen, esa es nuestra obligación; pero lo ideal es que no sucedan; por eso tenemos el firme compromiso de prevenir, combatir y por supuesto erradicar este delito”, ha dicho un fiscal en tono enérgico.
-¿Se puede?, le he preguntado. Y él, tajante responde: “¡Claro, sin duda! La mística institucional es que haya Cero Impunidad en todos los delitos, particularmente en feminicidio, violencia familiar y agresiones sexuales a menores, niñas, niños o adolescentes”.
Cero Impunidad es una estrategia que lanzó el gobernador Ramírez (Enero 02, 2025), respaldado por el poderoso secretario de seguridad federal Omar García Harfuch.
Neurálgico
Resguardado por El Tacaná, boca del alma y centinela de piedra que ve pasar el tiempo inamovible, sereno, de importantes vestigios prehispánicos, Cacahoatán es un colorido poblado que marca la transición entre las plantaciones tropicales de la llanura y los cafetales de la zona alta. La carne asada a la leña conquistaría incluso a las nueve musas, hijas de Zeus.
Sin embargo, como en la película de suspenso psicológico “La ventana secreta”, con Johnny Depp, algo extraño empezó a ocurrir en Cacahoatán y no precisamente eventos de ciencia ficción.
Cuando un gobierno incumple su deber de garantizar el bien común entonces viene la anarquía porque se ha perdido el Estado de Derecho y el poder de la turba se vuelve incontrolable. La gente de bien paga las consecuencias. Eso sucedió en Cacahoatán.
Linchamiento
Irascibles, fuera de sí y la adrenalina al tope, habitantes del ejido Faja de Oro, en Cacahoatán, lincharon a un psicópata que un día antes secuestró, ultrajó sexualmente y asesinó a una niña de tan sólo seis años, cuyo cadáver fue hallado a orillas de una carretera boscosa y neblina siniestra.
Ese viernes (enero 2o, 2020), casi a las 13 horas, las campanas de la iglesia San Caralampio, patrono local, sonaron con furia y, minutos después, el pueblo estaba reunido en el parque central.
La policía municipal había capturado a Alfredo “N”, 37 años, presunto responsable del feminicidio. Piedras, palos y machetes en mano, aquella horda iracunda arrebató al sujeto de la policía, lo amarró y, en el núcleo del parque central, le prendió fuego hasta verlo morir. La lujuria es uno de los siete pecados capitales y, envuelto en llamas, al despreciable Alfredo “N” le costó la vida.
La rebelión
¿Por qué ocurren los linchamientos? Bueno, se trata de una reacción extrema de violencia colectiva ante la crisis de inseguridad y la falta de confianza en las instituciones de justicia. Es la impunidad lo que lleva al hartazgo a la sociedad.
De 2018 a 2024 se cometieron en Chiapas al menos 600 feminicidios, aunque la cifra oficial dice 180. El año más crítico fue 2022 con 44, levantando un coraje social exacerbado. Es la hipersensibilidad emocional y, como Fuenteovejuna, se prende la rebelión.
La violencia feminicida representó, en el pasado, una de las expresiones más atroces de la ineficacia e incapacidad gubernamental para coordinar acciones de prevención, seguridad y cero tolerancia de la violencia hacia las mujeres. Estos asesinos no nacen, se hacen, porque creen a la mujer de su propiedad, indica la psiquiatría.
Hoy vemos un cambio estructural en Chiapas y el doctor Llaven advierte: “Particularmente seremos implacables en el tema de feminicidio, en el tema de violencia familiar o de agresiones sexuales contra niñas, niños, adolescentes y mujeres”.
La Fiscalía General del Estado pedirá pena máxima de 100 años en el marco de las acciones contundentes para combatir la violencia feminicida con cero impunidad. Qué tal eso.








