Bloqueos

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Una acción concertada para impedir la marcha de la normalidad se padeció en diversos puntos de Chiapas este lunes. Las carreteras se tornaron en estacionaniento de cientos de vehículos a los que la “autoridad superior” de los manifestantes no les permitió continuar su camino.

Las pérdidas que ayer provocaron y el daño a la imagen por este desorden, son incuantificables. No cala el hecho de que se haga ver el enorme perjuicio que se hace a todos los ciudadanos, en las carreteras y en el interior de las ciudades, prisioneros y rehenes de la voluntad de pequeños grupos, comparados con la mayoría de la sociedad que se alista todos los días a realizar su trabajo y a cumplir con sus obligaciones.

Es necesario que la manifestación pública de inconformidad o conformidad de grupos de la sociedad, respete el derecho que tienen otros ciudadanos de transitar libremente. Lo han señalado todos los sectores, lo han solicitado los empresarios y el comercio organizado de todo el estado. El daño que se hace a todos en general se percibe inmediatamente en la expresión de quienes ven trastocados su rutina y su trabajo, que también impactará después con un decremento de la productividad.

Se reclama el derecho de terceros cuando alguien que no tiene porqué resultar afectado en determinada situación, en los hechos se ve perjudicado en sus actividades o bienes por personas que en ejercicio de su derecho de manifestarse, optan por el abuso y el exceso.

Los protagonistas son aquellos sectores deprimidos y no tan deprimidos que dañan la propiedad ajena durante sus movilizaciones, con la impunidad que da la turba. Aquellos que bloquean el paso a transeúntes y automovilistas en las ciudades y en las carreteras. Aquellos que impiden el acceso al comercio establecido.

Aquí el asunto no es la legitimidad del motivo de la manifestación; la norma no permite y sí sanciona los delitos que de estos hechos se derivan. Ya suman miles las manifestaciones con agravantes de afectaciones a terceros, de años atrás a la fecha, con efectos perjudiciales en la economía regional y estatal.

Se manifiestan las organizaciones y los sindicatos, los aspirantes y los que no quieren, los que están y los que no están a favor de cualquier cosa. Y si es un derecho, bien podrían reflexionar sobre el derecho de los demás.

Es necesario insistir en que el derecho del individuo persona o del grupo colectividad, termina en el momento en que se vulnera el derecho de otro individuo o del conjunto colectividad.

Ahora, en el contexto del 12 de octubre, fecha que todos los años saca a las calles a miles de personas, aprovechan para volver a vulnerar las libertades del ciudadano, quienes prácticamente viven marchando en la calle todos días. Ayer fue un tema, hoy es otro y mañana no faltará. El objetivo es impedir que el ciudadano realice su vida normal, pero esos excesos ya tienen al resto de la sociedad totalmente harta.

Es cierto que las de ayer eran movilizaciones que estaban en la agenda del ciudadano común, es decir del que no marcha porque debe trabajar para sostener a su familia, sin embargo de nada ha servido que se levantara más temprano con el empeño de cumplir, porque de igual forma no le han permitido transitar. Así ha perdido el día y su ingreso. Al final de la jornada será más pobre y será víctima de mayor presión al no poder satisfacer las necesidades de la gente de su entorno. Flaco favor le hace a la sociedad esta mesnada que ya todos los días está en la calle y en los caminos.