Cuando se busca la muerte por el VIH

Mientras muchos jóvenes se cuidan para no adquirir una infección de transmisión sexual, como el VIH; Alberto consideró adquirirlo, luego de un largo periodo de depresión en el que se encontraba.

Y es que, después de los 20 años de edad, conoció a un chico del cual se enamoró perdidamente, y aunque sufría violencia física por parte de él, nunca pensó en dejarlo, así que dejó crecer su relación tóxica con tal de mantenerlo a su lado, el “pégame pero no me dejes” se volvió su lema.

Después de casi 10 años de relación, su novio lo corrió de la casa donde ambos vivían. En ese momento sintió que el mundo se venía abajo, lloró, se quebró, la vida ya no importaba más.

En el año 2000 sumido en su depresión, pensó en acabar con su vida, sin embargo no se sentía con el valor de hacerlo el mismo, por lo cual pensó en otras opciones y entre ellas estaba en infectarse con VIH, ya que pensaba que si lo adquiría en unos meses ya no existiría más.

Así que se aventuró y acudió cada fin de semana a los antros gay de la Ciudad de México.Todos los viernes y sábados, durante algunos años, tuvo sexo sin protección. Tres años después le diagnosticaron VIH.

Recordó que a él le tocó vivir la aparición del VIH, en ese tiempo se veía que todo mundo se moría por esa causa, motivo que lo hizo pensar que todos morirían por eso, es cuestión de tiempo, todos nos vamos a morir de VIH, por eso tampoco entró en un estado de depresión y nunca lo había tenido hasta ese momento.

En 2015 pensó que era momento de compartir su enfermedad, por lo cual les dijo uno a uno de sus amigos que era portador del virus, y el rechazo que el tanto temía, nunca llegó. 

Lo anterior lo hizo sentirse afortunado, pues con todos los inconvenientes que tiene la enfermedad, él vive muy bien, tiene trabajo, amigos y la gente no lo nota, aunque el resto de sus amigos no lo saben y tampoco su familia, con quienes tampoco ha compartido que es homosexual, aunque lo sospechan.