Diversidad

Diversidad

Esta fecha se conmemora el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo. La declaración de la Unesco sobre el tema se aprobó hace 14 años y la Asamblea General de las Naciones Unidas dispuso que el 21 de mayo se celebrara tan importante concepto.

“Haz un gesto por la Diversidad y la Inclusión” es el lema de la campaña que ha lanzado el organismo mundial con el propósito de animar a las personas y a las organizaciones de todo el mundo a tomar medidas concretas de apoyo en ese sentido con el propósito manifiesto de crear conciencia sobre la importancia del diálogo intercultural, la diversidad y la inclusión, propiciar que las personas se comprometan y apoyen la abundante variedad y la pluralidad mediante gestos concretos y cotidianos. También aspira a evitar la polarización y los estereotipos para mejorar el entendimiento y la cooperación entre las personas de diferentes culturas.

En momentos en que todavía se ven en todos los ámbitos expresiones de exclusión o de discriminación en el peor de los casos, es más que conveniente hacer énfasis también en la importancia que tiene el ser tolerante, poner los pies sobre la tierra y no aspirar a que todo sea perfecto o a ver solo el propio reflejo. En suma, no estar en contra de todo y a favor de nada, actitud que eventualmente se relaciona con la intolerancia frente a la diversidad, porque las aspiraciones de quienes así se manifiestan se reducen a lo que subjetivamente parece la opción indicada, política, religiosa o de cualquier índole.

El año pasado, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas realizó un debate sobre “La cultura y el desarrollo sostenible en el programa de desarrollo para después de 2015”. Los oradores mostraron, mediante testimonios y datos, cómo la cultura, en cualquiera de sus múltiples manifestaciones —patrimonio cultural, sectores de producción creativa, turismo sostenible o instalaciones para actividades culturales— posibilita e impulsa las bases económicas, medio ambientales y sociales del desarrollo sostenible, lo cual pone en evidencia que en la diversidad se halla una de las mayores riquezas que tiene el ser humano.

Uno de los principales escenarios que pone a prueba la intención que trata de impulsar el objetivo de la conmemoración de esta fecha es la migración internacional de poblaciones, al ser uno de sus efectos más destacados el aumento de la diversidad étnica y cultural en los países en donde se asientan los inmigrantes.

Cada vez son más las sociedades de este tipo que se ven a sí mismas como culturalmente diversas y que reaccionan institucionalmente ante dicho fenómeno. Indudablemente los problemas son muchos e inevitables en una sociedad de inmigración.

Pero no es el único.

Hace catorce años, la Asamblea General de las Naciones Unidas dispuso que del 3 al 9 de febrero de cada año se conmemore la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional.

Esta disposición mueve a reflexionar sobre lo que se observa a nivel mundial y también en nuestro entorno inmediato. Una intención de usar a la religión para llevar a cabo propósitos políticos y en el camino recoger el botín.

Así se ve tanto en Oriente Medio como, afortunadamente, cada vez menos en algunas comunidades del área rural de este estado y en otras regiones. En esta ocasión es tan pertinente conmemorar una jornada de este tipo: destacar la urgencia de diálogo con el fin de alcanzar la comprensión mutua, la armonía y la cooperación entre las personas y que sus postulados prioricen la paz y la tolerancia, aunque en apariencia sean propósitos imposibles.