El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, baila en México, en Italia, en China, en África, en la India y en Medio Oriente. O, al menos, eso muestra el último video generado con Inteligencia Artificial (IA) que el presidente de Estados Unidos publicó en sus redes sociales.
Se trata de un clip de estética deliberadamente exagerada en la que el mandatario estadounidense aparece como una celebridad global recibida con entusiasmo en distintos rincones del planeta.
El montaje, musicalizado con una canción pegadiza cuyo estribillo repite “Everywhere I go, they love Donald, Donald Trump”, muestra al mandatario en una sucesión de escenas fantásticas, entre multitudes que lo celebran, paisajes internacionales y guiños a su ya clásico baile de campaña.
La publicación volvió a colocar en primer plano una de las marcas más reconocibles del segundo mandato de Trump: el uso de imágenes generadas con IA no solo como herramienta de propaganda, sino también como provocación política.
El Trump de IA aclamado vs el Trump real
Pero el nuevo video aterrizó en un momento particularmente incómodo para la Casa Blanca. Mientras la versión digital de Trump recibe ovaciones en todo el mundo, el Trump real enfrenta una resistencia cada vez más visible dentro de su propio partido, justo cuando se acercan las elecciones de medio término.
En la última semana, varios bloques republicanos del Senado y de la Cámara de Representantes rompieron filas con el presidente en temas sensibles. Legisladores de su propio partido cuestionaron su guerra contra Irán, rechazaron mil millones de dólares en fondos vinculados al salón de baile de la Casa Blanca, forzaron una retirada parcial de su fondo de mil 800 millones de dólares para la llamada “lucha contra la militarización” y bloquearon su legislación sobre espionaje interno.












