Enseñan a sordos a leer y escribir

El programa “ALAS” está dividido en seis secciones: vocabulario, verbos, alfabeto y números, enunciados, juegos y cuentos. El Universal
El programa “ALAS” está dividido en seis secciones: vocabulario, verbos, alfabeto y números, enunciados, juegos y cuentos. El Universal

A Marco Antonio Rodríguez le cambió la vida cuando organizó un curso de lengua de señas. El investigador de la Universidad Veracruzana (UV) recuerda cómo una niña sorda le jalaba la falda a su mamá durante las clases; la pequeña no entendía por qué había juegos, actividades, movimiento y risas en el salón.

“He pasado años de frustración, y mi niña también, porque no tengo manera de explicarle el mundo”, le dijo la madre al maestro Marco Antonio.

Tiempo después, el experto en pedagogía creó “ALAS”, una página en Internet donde los niños y niñas no oyentes pueden estudiar la lengua de señas, además de aprender a leer y escribir a través de juegos y ejercicios.

“Hay mucho trabajo en lengua de señas, pero pocos avances en la enseñanza del español, así como en las herramientas de la lectura y la escritura. Entonces, las personas con discapacidad auditiva no tienen acceso a muchas facetas de la cultura, principalmente aquellas relacionadas con la información impresa”, explica Marco Antonio.

“ALAS” tiene registrados a 500 usuarios actualmente. El programa está dividido en seis secciones: vocabulario, verbos, alfabeto y números, enunciados, juegos y cuentos. Alumnos, profesores y padres de familia son quienes se han animado a probar la plataforma, la cual tiene un costo de mil pesos al año para acceder a todos los contenidos.

“El programa se puede utilizar en la casa y en la escuela. Los materiales están pensados de manera lúdica: el niño juega y se entretiene mientras aprende”, agrega el maestro.

Esta iniciativa surgió para atender a un sector “invisible” de la sociedad, asegura el equipo de “ALAS”. Así llaman a los 2.4 millones de mexicanos sordos que habitan el país, según la última Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica del Inegi.

Sin embargo, el proyecto está enfocado específicamente en los 84 mil 957 menores de 14 años, quienes estudian preescolar, primaria y secundaria.

“Los materiales también sirven para adultos, pero por sus características son hechos para menores. Ya en una segunda etapa esperamos agregar material para personas mayores”, señala Marco Antonio.

Crear “ALAS” no ha sido una tarea fácil. Para mantener la plataforma se requiere la colaboración de expertos en diseño instruccional, diseño gráfico, medios audiovisuales, programación, lingüística, pedagogía, psicología e incluso personas sordas para dar el visto bueno a todos los contenidos.

Son 15 personas de la Universidad Veracruzana quienes ayudan al maestro Marco Antonio a realizar el proyecto, pero lo hacen en sus tiempos libres porque la falta de recursos les impide recibir un sueldo por esta labor.

La única opción de financiamiento de “ALAS” provino de cien becas otorgadas por el gobierno municipal de Xalapa; éstas fueron entregadas a personas sordas para darles acceso al programa.

Asimismo, el proyecto fue uno de los finalistas del Premio Nacional Innovación Tecnológica para la Inclusión Social, organizado por la antigua Secretaría de Desarrollo Social, pero los integrantes del equipo nunca recibieron el apoyo económico prometido:

“El antiguo secretario de Sedesol prometió apoyar a los cinco proyectos finalistas del concurso, pero luego sucedieron los terremotos del 2017 y nos quedamos esperando”.

Una vida con significado

Hasta ahora, profesores de 50 escuelas de Xalapa y el puerto de Veracruz han sido capacitados para usar ALAS. Esto ha sido posible gracias a talleres organizados en la Universidad Veracruzana y sedes alternas, y en los cuales los creadores del sistema enseñan a los maestros a utilizarlo.

Con esto se pretende disminuir el nivel de deserción escolar de las personas sordas. Según el Inegi, el 36 por ciento de los alumnos no oyentes menores de 14 años han abandonado la escuela.

“ALAS” ha evolucionado para cumplir ese objetivo. En un inicio era un CD donde se grabaron 500 palabras con ilustraciones, pero el equipo entendió que el aprendizaje de una lengua no se basa en memorizar, sino en comprender significados.