"Washington * EFE. El mandato del presidente de EU, George Bush, entró ayer en sus últimos cien días, ensombrecido por una altísima impopularidad y una de las crisis económicas más importantes de las últimas décadas.
""Parece que voy a tener mucho trabajo que hacer de ahora hasta que el nuevo mandatario asuma el cargo"", reconocía esta misma semana el presidente.
Desde el pasado 15 de septiembre, cuando la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers agudizó una crisis económica que ya se forjaba en el horizonte, Bush, que se había mantenido hasta entonces en un distante segundo plano político, ha multiplicado sus comparecencias públicas sobre la situación financiera.
El pasado sábado se reunió con los ministros de Finanzas del G7 -los siete países más ricos: Canadá, EU, Reino Unido, Japón, Italia, Alemania y Francia- y del G20, las principales economías avanzadas y en desarrollo.
Encuestas
Su renovada actividad no le ha hecho más popular: las encuestas le dan apenas un 24 por ciento de aceptación, un nivel equivalente al que tenía Richard Nixon al dimitir por el escándalo Watergate.
Bush, que en el último mes ha hablado casi a diario en público sobre la economía, tiene previsto continuar en los próximos días con sus intervenciones y sus contactos con los líderes internacionales para intentar hacer frente a la crisis. Su misión también comprende poner en marcha el plan de rescate del sistema financiero.
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