Estados Unidos volvió a atacar a Irán este jueves, mientras Teherán respondió contra aliados de Washington en la región y acusó a sus enemigos de intentar perturbar el funeral del líder supremo, Ali Jamenei.
Los ataques estadounidenses, pese al memorando de entendimiento sobre el fin del conflicto firmado por ambas partes el 17 de junio, dejaron 17 muertos y 93 heridos en Irán desde la reanudación de las hostilidades el día anterior, según el último balance del Ministerio de Salud.
Este deterioro de la situación amenaza aún más la frágil tregua. Donald Trump declaró que el acuerdo estaba “terminado” y arremetió contra los dirigentes iraníes, a quienes calificó de “enfermos” y aseguró que ya no quería “tener nada que ver con ellos”.
“Es una respuesta a los ataques iraníes contra embarcaciones. Si vuelve a ocurrir, ¡será mucho peor!”, escribió el presidente estadounidense en su plataforma Truth Social.
Acusan de atacar buques
Washington acusa a Irán de haber atacado el martes al menos tres buques mercantes en el estratégico estrecho de Ormuz, convertido en uno de los principales focos del conflicto.
Irán, por su parte, rechaza volver a la situación previa a la guerra y sostiene que tiene derecho a imponer peajes o derechos de paso a los barcos que atraviesan esta ruta marítima clave para el comercio mundial de hidrocarburos.
El principal negociador iraní en las conversaciones con Estados Unidos, Mohammad Bagher Ghalibaf, reiteró este jueves que solo estará dispuesto a negociar “bajo condiciones iraníes y no bajo la presión de las amenazas estadounidenses”.
Entre los objetivos alcanzados en Irán, según el Ejército estadounidense, figuran unas 90 instalaciones militares, entre ellas sistemas de defensa antiaérea, centros de vigilancia costera y depósitos de misiles y drones situados en la costa sur.












