Inicia festividad religiosa

Inicia festividad religiosa

Como cada año, cientos de personas se dan cita en la Catedral Metropolitana para asistir a la celebración de Domingo de Ramos, en la que tradicionalmente acuden para bendecir sus ramos.

Al igual que muchas otras tradiciones cristianas enriquecidas por el folclor mexicano, el Domingo de Ramos es para muchos la oportunidad de llevar una bendición a su casa a través de las palmas que de manera tradicional se colocan detrás de las puertas.

De acuerdo con la tradición cristiana, el Domingo de Ramos es el momento en que Jesús entra a Jerusalén montado en un burro blanco y es recibido como un rey por la población con palmas.

Es así que bajo este contexto, cada Domingo de Ramos se repite al inicio de cada misa la procesión que representa la recepción que se le hizo a Jesús, justo la misma semana en que sería arrestado, juzgado y muerto por los mismos que lo ovacionaron.

Por ello, a un costado de la Catedral Metropolitana, al igual que afuera de muchos templos, se aprecia a los tradicionales vendedores de palmas, quienes con sagaz habilidad arman y tejen desde las más simples hasta elaborados crucifijos.

Así, quienes acuden a los templos pueden escoger las palmas más sencillas o más elaboradas, verdes o amarillas, a precios que van de los cinco a los 25 pesos, dependiendo la laboriosidad.

La Pasión de Cristo

La narración de la Pasión de Jesucristo “no es el final del Evangelio, sino el principio y fundamento de todas las demás narraciones que ahí encontramos”, aseveró el arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera.

Durante su homilía, el jerarca católico resaltó todos los intentos hechos a lo largo de los siglos para descalificar la historicidad de los hechos de la Pasión de Cristo, y sin embargo hasta ahora todos ellos “han fracasado miserablemente”.

La esencia de las polémicas e incluso “las mismas incoherencias que nadie ha tratado de eliminar son testimonio de primera mano que nos acercan al hecho histórico de la Pasión de Nuestro señor Jesucristo”, mencionó.

De manera continua, dijo, estudiosos y críticos se han preguntado quiénes fueron los responsables de la muerte de Jesús: “Jesús murió por motivos religiosos o por motivos políticos”, a lo que agregó que la misma escritura da las respuestas.

Explicó que es ahí de donde no se puede despegar el sentido religioso de la historia de Cristo, pues pasó por esa pasión para “cargar con nuestros pecados, y en esa escena de alguna manera seguimos estando presentes todos”.