Una multitudinaria columna de activistas sociales, comunidades indígenas y representantes sindicales procedente del altiplano boliviano ha llegado a La Paz en el marco de la huelga general contra el presidente Rodrigo Paz y sus medidas de gobierno, dentro de la denominada “Marcha por la Vida para Salvar Bolivia”.
Tras más de 30 días de caminata, varias columnas han conseguido entrar en la capital y avanzan hacia la plaza Murillo, donde se ubica el Palacio de Gobierno, con el objetivo explícito de forzar la dimisión de Paz, pese al fuerte dispositivo de seguridad con militares y policías que blinda la sede del poder ejecutivo.
La irrupción de los manifestantes ha provocado la actuación de las fuerzas del orden, que han recurrido al uso de agentes químicos en forma de gas para dispersar a la multitud. Por el momento se ha notificado un afectado en este episodio concreto, aunque el balance oficial desde el arranque de las protestas hace ya 15 días se mantiene en cuatro fallecidos.
Las autoridades han dictado además una orden de detención contra Mario Argollo, secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), una de las principales organizaciones que impulsan tanto la marcha como el paro que mantiene bloqueadas La Paz y la vecina ciudad de El Alto desde hace dos semanas.
Desde la COB han denunciado una “persecución judicial” y han llamado a sostener la protesta en las calles. “No nos van a doblegar en la lucha que hemos emprendido”, ha manifestado el propio Argollo en un mensaje difundido en redes sociales.











