La batalla por conservar privacidad en Internet

Las nuevas opciones para evitar ser rastreado en internet, ya sea a través de Google, Facebook o Apple, ha desatado una nueva batalla entre los gigantes que reinan en la web y en medio de esto se encuentra el elemento vital de las aplicaciones: la publicidad.

Según un artículo de The New York Times, hace más de 20 años Internet provocó una gran conmoción en la industria de la publicidad, pues destripó periódicos y revistas que se habían basado en la venta de anuncios clasificados e impresos, y amenazó con destronar la publicidad televisiva como la principal vía para que los especialistas en marketing llegaran a grandes audiencias.

“En cambio, las marcas difundieron sus anuncios en los sitios web, con sus promociones a menudo adaptadas a los intereses específicos de las personas.

“Esos anuncios digitales impulsaron el crecimiento de Facebook, Google y Twitter que ofrecían sus servicios de búsqueda y redes sociales a las personas sin cargo”, indica el texto.

En cambio, agrega, las personas fueron rastreadas de un sitio a otro mediante tecnologías como las cookies y sus datos personales se utilizaron para orientarlos con marketing relevante.

Esto se vería afectado luego de que Apple introdujo una ventana emergente para iPhones en abril, que solicita a las personas su permiso para ser rastreados por diferentes aplicaciones.

También Google describió recientemente planes para deshabilitar una tecnología de seguimiento en su navegador web Chrome.

Además Facebook dijo el mes pasado que cientos de sus ingenieros estaban trabajando en un nuevo método para mostrar anuncios sin depender de los datos personales de las personas.

“Si la información personal ya no es la moneda que la gente da a los contenidos y servicios en línea, algo más debe ocupar su lugar”, menciona el artículo escrito por Brian X. Chen.

El medio detalla que algunos editores de medios, fabricantes de aplicaciones y las tiendas de e-commerce están cambiando sus modelos comerciales, incluso hay quienes eligen hacer que las personas paguen por lo que obtienen en línea cobrando tarifas de suscripción y otros cargos en lugar de usar sus datos personales.

Para muchas personas eso significa que Internet puede comenzar a verse diferente según los productos que utilicen.