Las instituciones

Las instituciones

La estabilidad de México está en juego en estas elecciones, gane quien gane; no depende sólo de los candidatos sino de las visiones de país, de sus proyectos y de sus equipos de trabajo. Tenemos instituciones desacreditadas, algunas inservibles y otras hasta dañinas ¿A quién le conviene un país de impunidad, corrupción e inseguridad? En el largo plazo a nadie, pero en el corto le es útil a ciertas cúpulas que logran con ello conservar el statu quo y aumentar sus fortunas y redes de corrupción; mantener a la población aterrorizada y marginada reditúa a algunos. 

La ansiedad del cortoplacismo que se exacerbó a raíz de la alternancia en el poder en nuestro país ha incrementado la tendencia a construir instituciones líquidas, usando las palabras de Zygmunt Bauman, desechables. Los ocupantes del poder han buscado legitimarse a través de la modificación formal de las instituciones, fingiendo el cambio estructural, gatopardismo. La descomposición ha alcanzado los rincones más profundos de los gobiernos, pero también de nuestra sociedad, estamos infectados, no se ve la salida, estamos podridos de base. El problema no es el diseño institucional, sino las personas. Un mal diseño con autoridades capaces, valientes y honestas siempre será mejor que un estupendo armado con dirigencia capturada. Contenido mata continente. 

No sabemos quién gane la Presidencia, pero con seguridad los equilibrios en el Congreso serán muy distintos a los de ahora, así que es muy probable que haya un cambio de diseño importante. Instituciones recién nacidas y que aún no terminan de consolidarse corren el riesgo de desdibujarse o desaparecer, tal es el caso de Sistema Nacional Anticorrupción que no ha sido completado y por tanto no ha podido demostrar su eficacia o ineficacia: no se nombró fiscal anticorrupción, no se concretó la reforma para contar con una fiscalía que sirva y aún ni siquiera se elimina el riesgo de tener un fiscal carnal, tampoco se han nombrado magistrados anticorrupción, ni se han terminado de integrar los sistemas locales. Pero el SNA no es el único en riesgo, el diseño y existencia de la Cofece, el IFT, el INEE y hasta el Inai, entre otros órganos, se pondrán en duda para bien o para mal.