Parachico

Parachico

El concepto de Parachico es una connotación inmaterial, como lo reconoció la Unesco, por lo que ponerse máscara y montera no basta para serlo. Es por eso que la defensa pública de los orígenes y el respeto por tradiciones culturales son ejercicios totalmente válidos. El planteamiento expositivo y respetuoso con que el patrón de los Parachicos de Chiapa de Corzo se desmarcó de personas ajenas que participaron en manifestaciones llamadas por él, es totalmente atinado.

Son falsos parachicos quienes no sienten el latir del Grijalva en su pecho, son falsos parachicos quienes no sienten el ritmo mágico por su cuerpo, son falsos parachicos quienes utilizan la vestimenta de los “monterones” para destacar eventos políticos y sociales, son falsos parachicos quienes marcharon vestidos de luces en la pasada marcha magisterial. Los verdaderos parachicos respetaron su cultura y marcharon de civiles.

Cualquier ciudadano puede tomar como suyas las tradiciones, acogerlas en su alma. Pero solamente un verdadero parachico sabe cuando vestir de ropa diaria y cuando desempolvar el traje mítico.

El Patrón, respetuoso de sus tradiciones pidió a sus compañeros acudir a una reciente marcha de apoyo magisterial vestidos de civiles; otras personas se sumaron y faltos de conocimientos usaron ropas que los verdaderos parachicos utilizan solamente en actos rituales en honor a San Sebastián y otros santos de Chiapa de Corzo. Esta inconformidad devino en que el propio patrón pidiera a los verdaderos parachicos se desmarcaran de los espontáneos, adjetivados como falsos parachicos. Esta exigencia de respeto atiende también a que ser parachico implica una gran responsabilidad y es sin lugar a dudas el personaje principal de Chiapa de Corzo, elevado a Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

En este sentido, la diferencia entre un parachico y alguien que se viste de parachico va más allá de la semántica e involucra una serie de razonamientos, destacando que el parachico, como tradición que se desarrolla desde hace tres siglos, es una ofrenda colectiva dedicada al Señor de Esquipulas (o de los Milagros), San Antonio Abad y San Sebastián Mártir, patronos de la comunidad y está prohibido utilizar esta tradición para actividades distintas a las descritas. 

Con tal afirmación como premisa, el patrón de los parachicos, Guadalupe Rubisel Gómez Nigenda; el cronista de Chiapa de Corzo, Alberto Vargas Domínguez; académicos, y población civil declararon que el parachico no está constituido por su vestimenta si no por su origen. El parachico no se hace, nace.

El profesor Guadalupe Rubisel Gómez Nigenda, patrón de los parachicos fue claro al señalar que los herederos de la cultura chiapacorceña cumplen condiciones muy específicas, por lo que, el simplemente estar vestidos con la indumentaria no hace a las personas parachicos. No lo son tampoco políticos, deportistas o sociedad civil que simplemente se viste.

De esta manera confirmó lo declarado en fechas pasadas, al referir que quienes fueron vistos con la ropa característica de parachico habrían sido personas ajenas a la comunidad reconocida por la Unesco o en cualquier caso, sujetos que desconocen su simbolismo y condiciones culturales y religiosas.

El ser parachico propicia la integración de la comunidad, son cuestiones familiares y se heredan de generación en generación, a los niños y jóvenes los van introduciendo en la danza, pero tienen que cumplir con la conformación sociocultural de los chiapacorceños, los verdaderos herederos del Parachico.