En el centro de San Gregorio Atlapulco, en Xochimilco, pasaron un mes completo sin agua, luego del sismo de septiembre de 2017. Las tuberías se rompieron y el abasto quedó suspendido en la zona. Las personas vivían en campamentos fuera de sus hogares en espera de que las autoridades demolieran sus casas, vigilando sus pertenencias de la rapiña y de la delincuencia.
Los habitantes tomaban agua de tinacos colocados a mitad de la calle, donados por las brigadas de ciudadanos que días y semanas atrás los habían apoyado.
Dulce Chapa vivió temporalmente fuera de su domicilio en la calle Montes de Oca, en San Gregorio Atlapulco, tuvo que quedarse en un albergue porque en su casa colapsaron dos bardas.
En el albergue conoció el proyecto de Isla Urbana y la brigada que les ofrecía colocar sistemas de captación para que aprovechen el agua de lluvia y la usen en labores y quehaceres domésticos.
Los creadores del proyecto
A pesar de que su edificio, ubicado en División del Norte, fue desalojado debido al sismo del 19 de septiembre, Enrique Lomnitz, el creador del proyecto de Isla Urbana y su equipo salieron a ayudar a las comunidades que se quedaron sin agua, instalando sistemas de captación que aprovechan la lluvia.
Enrique tiene 34 años y es diseñador industrial. Desde hace nueve años se dedica a cosechar agua de lluvia para apoyar a las comunidades de la Ciudad de México.
Isla Urbana ha instalado más de seis mil 500 sistemas de captación de agua pluvial en la ciudad, Toluca, Puebla y otros lugares del país. “El objetivo es instalar sistemas en localidades alejadas de la Ciudad de México, en donde el acceso a la red de abasto es complicado o simplemente no les llega el agua”, dice.
Enrique desde que era adolescente se interesó por temas relacionados con el medio ambiente. Estudió en la Universidad de Rhode Island en Estados Unidos, ahí conoció a su compañera y socia, Renata Fenton. Al finalizar la carrera ambos tenían que presentar un proyecto terminal, y decidieron trabajar con comunidades en la Ciudad de México. Al principio el proyecto consistía en desarrollar viviendas para personas de bajos recursos, pero durante la investigación observaron que ellos mismos autoconstruían sus casas. Notaron que cuando les preguntaban por el tema del agua era cuando “se soltaban a contar que era de sus principales preocupaciones”.
Enrique y Renata cambiaron la dirección de su proyecto y se enfocaron en el agua, en ese momento surgió Isla Urbana, nombre que se le ocurrió a Renata, el objetivo se volvió diseñar sistemas de cosecha de lluvia para viviendas de bajos recursos.












