Protegen al puma en montañas de Hidalgo

Protegen al puma en montañas de Hidalgo

Hace dos años un temor se esparció entre los campesinos que habitan las montañas; por la noche un animal desconocido atacaba el ganado. Algunos, incluso, señalaban que podría tratarse del “chupacabras”, aquel animal salvaje que estaba detrás de la muerte de animales en zonas rurales y que fue todo un mito durante la década de 1990. Pronto supieron que en realidad eran pumas los que se comían reses, caballos y burros.

Las montañas de Actopan, a 35 kilómetros de la ciudad de Pachuca, son un tesoro escondido, una cadena con barreras naturales; es un área de aproximadamente 23 mil hectáreas de montaña rodeadas por cañones y el río Amaxac. Aquí es el hábitat del puma cóncord.

Las familias de Plomosas, El Saucillo, Mesa Chica, Benito Juárez, Santa María Magdalena y Chiquihuiteros han aprendido a convivir con este animal, hasta adueñarse de su identidad y ser ahora “la tierra del puma”.

Héctor Cruz Olguín, alcalde de Actopan, municipio al que pertenecen estas poblaciones, recuerda que desde hace varios años, antes de que asumiera el cargo de edil, había rumores de que algo pasaba en las comunidades; sin embargo, no se había investigado.

A su llegada a la alcaldía, dice, comenzaron nuevamente las denuncias de muerte de animales, por lo cual se pensó en un inició que podrían ser pumas, puesto que esa zona es su hábitat natural y se solicitó el apoyo de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales en julio de 2017 con la colocación de cámaras.

El sobrepastoreo y la caza furtiva ocasionaron que se rompiera el equilibrio y en consecuencia los pumas no tienen alimento; su presa, el venado, desde hace 80 años no se ha visto en la región, y ante ello los felinos han comenzado a atacar al ganado.

En este año ya van 24 ataques, de los que se confirmó que 21 fueron realizados por los pumas.

El pasado 7 de diciembre fue un día importante para las comunidades de la montaña y también para el puma. Ese día, en un corral de Plomosas aguardaban 20 venados cola blanca, los cuales fueron liberados a fin de repoblar la montaña y restablecer el equilibrio en la cadena alimenticia, para preservar a los pumas.