El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU (DAES) redujo en 0.3 puntos porcentuales su pronóstico de crecimiento económico en el mundo para este año, al ajustarlo de 3.1 a 2.8 por ciento.
El informe Situación y perspectivas de la economía mundial 2015 ajustó de nueva cuenta sus proyecciones de crecimiento mundial para 2015, que hace 12 meses había colocado en 3.3 por ciento.
Para el año 2016, la ONU estima que la economía del mundo se expandirá 3.1 por ciento. El documento contiene solo proyecciones de países selectos. La proyección sobre la economía de Estados Unidos quedó sin cambios en 2.8 por ciento, pero para 2016 fue reducida 0.4 puntos, para quedar en 2.7 por ciento.
Para la región compuesta por México y América Central, la ONU estimó para 2015 un crecimiento de 3.0 por ciento, 0.5 puntos menos que su estimación anterior, y para 2016 estima una expansión de 3.2 por ciento, una reducción de 0.6 puntos respecto de la proyección previa.
El informe indicó que las revisiones a la baja reflejan el deterioro de las estimaciones de las llamadas economías en transición y de países en desarrollo, en especial de Sudamérica, afectada severamente por la baja en los precios de las materias primas.
Pingfan Hong, director de la División de Políticas y Análisis del Desarrollo del DAES, precisó que la situación económica actual se caracteriza por el descenso en cinco factores: crecimiento, flujos comerciales, inflación, inversión y tasas de interés.
Esos factores, explicó Hong, se combinan con dos componentes de la economía mundial que apuntan al alza: las acciones y los niveles de deuda.
El documento asentó que las divergencias en el crecimiento de las regiones en el mundo probablemente aumentarán este año, debido al continuo impacto de los menores precios internacionales del petróleo y de las materias primas.
Advirtió del riesgo significativo de que la economía mundial sufra por la normalización de la política monetaria en Estados Unidos, la incertidumbre en la zona euro, la expansión de los conflictos geopolíticos y la continua vulnerabilidad de economías emergentes.
“Estos factores individuales de riesgo están interconectados y pueden reforzarse mutuamente, causando potencialmente una expansión más débil de lo esperado de la economía mundial”, estableció el texto.
Destacó que el pobre de-sempeño de la economía mundial desde la crisis financiera de 2008 genera preocupaciones en torno a si este nivel de expansión es “la nueva normalidad”. En ese sentido, señaló que la baja inversión no solo limita el crecimiento actual sino el del futuro.
“Es un tanto preocupante que pese a las políticas monetarias propicias y a las tasas de interés globales históricamente bajas, la inversión real en muchas partes del mundo siga débil desde la crisis financiera global”, dijo Ingo Pitterle, autor líder del informe.











