Los ataques del crimen organizado perpetrados en Jalisco, Guanajuato, Chihuahua y Baja California, como la quema de autos y comercios, podrían extenderse en un futuro a instalaciones estratégicas del Gobierno Federal, que carece de una estrategia para protegerlas, alertaron expertos en seguridad.
Coincidieron en que al parecer, en esta etapa de violencia que azota al país, los grupos criminales no tienen entre sus prioridades atentar contra instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Petróleos Mexicanos (Pemex), Comisión Nacional del Agua (Conagua), aeropuertos, terminales camioneras, centrales telefónicas o de la iniciativa privada que provee servicios elementales a la población.
El vocero de la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada (Amesp), José Luis Calderón González, expuso que las autoridades deben estar preparadas y estructurar una estrategia de protección a instalaciones críticas, pues no se puede descartar que más adelante la situación vista en los municipios de Zapopan, Jalisco; Celaya, Irapuato, Salamanca, Silao, León, Abasolo, Guanajuato; Ciudad Juárez, Chihuahua, y Tijuana, Mexicali y Ensenada, Baja California, evolucione.
“Y en lugar de ver una cadena de tiendas OXXO, el crimen organizado voltee a ver la infraestructura como depósitos de combustibles, una subestación de la CFE, los aeropuertos”, advirtió.
Manifestó que el Gobierno Federal no ha modernizado los sistemas de seguridad ni cuenta con un catálogo de instalaciones actualizado para contener los desafíos que se están viendo.
El especialista en seguridad, Ricardo Márquez Blas, expuso que actualmente la infraestructura privada, ligada a la provisión de productos alimenticios y servicios a la ciudadanos, están más en riesgo.
El ex director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), ahora CNI, Guillermo Valdés Castellanos, explicó que grupos pequeños del crimen lograron un impacto importante en la opinión pública con los ataques perpetrados a civiles, lo que en parte, consideró, se debe al descuido de los gobiernos, sobre todo federal, que a su parecer no tiene ni inteligencia estratégica ni táctica para impedir estas agresiones.












