Ciudad de México * El Universal. Vive en Los Pinos, pero es muy discreto. Aunque goza de una figura atlética, deambula por la casa presidencial con una tranquilidad que llama a la confianza. Esta mañana, el labrador Golden Retriever se plantó a un lado del atril y ahí se quedó observando al presidente Felipe Calderón. El mandatario, volteó a verlo con una sonrisa. Tranquilo, Rocky no se inmutó. Se echó a un lado del Presidente y luego comenzó a rascarse. Las sonrisas no pudieron contenerse ante el desparpajo de Rocky.











