Camioneta devoró una motocicleta

Camioneta devoró una motocicleta

Parece un motocarro, pero no lo es. A primera vista parece que la moto está tirando de la camioneta. Están perfectamente unidos. No hay vestigios de choque ni heridos. Lo cierto es que el vehículo impactó al velocípedo, pero curiosamente no lo derribó, sino que se atoraron.

“Sí, yo me frené tantito. Pero usted venía muy fuerte”, dice el hombre alto que viste pantalón de mezclilla y camisa color caqui, con un logotipo de la Unach. Es Josafat Marroquín Toledo, de 35 años.

Luce limpio, sin un solo rasguño. Ni siquiera se despeinó. Nadie imagina que él conducía la motocicleta marca Bonetti, tipo Tornado, color rojo. La placa no está visible. La parte trasera quedó ensartada en la parte delantera de la camioneta.

Josafat iba a 80 kilómetros por hora, de oriente a poniente, sobre el carril de alta en el Libramiento Norte de Tuxtla Gutiérrez.

Al circular frente a las oficinas de la CFE, justo cuando iba sobre el puente de la Calzada al Sumidero, frenó un poco.

Y entonces se produjo el impacto por atrás.

La camioneta marca Nissan color rojo, placas VW-45030 de Tabasco, iba atrás del trabajador unachense.

Al no guardar su distancia ni moderar su velocidad, el “tabasqueño” colisionó con el velocípedo.

Lo curioso es que no lo derribó ni lo proyectó, sino que ambos automotores se atoraron.

Al amarrase la moto, Josafat salió disparado hacia adelante. Cayó de cabeza.

Afortunadamente el motociclista iba bien protegido. Invirtió más de cuatro mil pesos para protección. Y a pesar del fuerte golpe. no sufrió un solo rasguño. Es más ni se ensució la ropa.

Por eso la escena parece inverosímil. No parece un choque. Parece un motocarro, pero no lo es.

Ambos carriles (alta y baja) se congestionaron por el accidente. Tránsito Municipal se limitó a infraccionar.