Dos autos chocaron de frente la noche del domingo en la carretera Tuxtla-Villaflores, a la altura del crucero al Aeropuerto Internacional Ángel Albino Corzo, en territorio del municipio de Suchiapa, cuyo saldo fue de tres muertos y seis heridos. El culpable huyó.
La oscuridad y el silencio fueron aterradores para los heridos dentro de los autos destrozados por el choque frontal.
Tres tripulantes estaban ya en el valle de la sombra, del silencio y de la muerte. Eran Brenda Ibeth Nanguelú Gutiérrez, de 23 años; José Luis Nanguelú Gómez, ambos originarios de Suchiapa, y Roberto Corona Méndez, de 35 años, este último originario de Ocosingo.
Los ayes de dolor rasgaban el manto nocturno de vez en vez cuando Jaciel García Nanguelú, Francisco García Nanguelú y Bellanira Gutiérrez Díaz, se quejaban por el intenso dolor.
Luego los lamentos de Dora Elena Cruz, de tres años, Jhosep Panucio y Dora Isabel Santos Herrera, que también resultaron heridos en el otro coche.
Se informó que de Villaflores a Tuxtla circulaba el automóvil marca Nissan tipo Platina de color rojo sin placas de circulación. Conducía Roberto Corona Méndez. Lo acompañaban Dora Elena Cruz, Jhosep Panucio y Dora Isabel Santos Herrera.
Fue a la altura del crucero al Aeropuerto Internacional Ángel Albino Corzo, donde se produjo el encontronazo mortal.
Un coche tipo Vento de color negro con placas DSD5775, que se dirigía a Suchiapa, al parecer invadió carril y se impactó de frente contra el Platina.
El Vento quedó a ocho metros en una cuneta. El conductor se dio a la fuga. En el interior fueron encontrados sin vida Brenda Ivet Nanguelú Gutiérrez y José Luis Nanguelú Gómez.
Los heridos en esa unidad fueron Jaciel García Nanguelú, Francisco García Nanguelú y Bellanira Gutiérrez Díaz.
El accidente ocurrió antes de las 19:00 horas del domingo y fue hasta una hora después que arribaron bomberos y elementos de Protección Civil, para rescatar a los lesionados, algunos de ellos prensados en sus unidades, mismos que fueron trasladados a hospitales de Tuxtla Gutiérrez.
El trabajo de rescate terminó hasta después de las 22:00 horas.
Y luego de la efímera iluminación con las sirenas de las patrullas policiacas y de las unidades de bomberos, la negrura de la noche regresó al lugar.
Un testigo siguió lamentándose. “No es justo”. No es justo que el culpable haya sobrevivido y huido.












