Joven se cuelga con una soga

Joven se cuelga con una soga

Era apenas un niño. Fue valiente para morir, pero cobarde para vivir. Comía poco, no estudiaba, trabajaba a veces… se drogaba y embriagaba mucho. Le faltaba todo, principalmente amor de padre. Su progenitor lo maltrataba, dicen quienes lo conocían. Ayer se ahorcó mientras su madre alistaba el café matutino. Fue el café más amargo para la pesarosa mujer.

Tuvo que sentarse. Sus piernas perdieron fuerza para sostenerla en pie. Su corazón se tornó en manantial de lágrimas y en sus ojos no pararon de llover.

Una policía de Fuerza Ciudadana estuvo a su lado todo el tiempo, abrazándola y confortándola. Solo una mujer puede entender a otra.

“Fueron apenas unos minutos. Fui a preparar el café a la vuelta,y al regresar lo hallé colgado”, dice, mira hacia arriba, llora y se agarra la frente incrédula.

Su hijo menor, Axel Jovan Jiménez Hernández (16 años) cortó el frágil hilo de su existencia con una soga.

Hacía apenas 12 horas se habían mudado al pequeño cuarto ubicado en el segundo nivel de la casa ubicada en la Manzana 96 Lote 6, en la calle Ébano Norte, entre Nogal y Encino Oriente de la colonia Patria Nueva.

Antes vivían en la calle contigua, Cedro Norte, pero se mudaron porque el nuevo cuarto era más barato: 450 pesos.

El padre de Axel, un sastre, dado mucho al vino, no fue responsable con la crianza y educación de su hijo, dicen las vecinas. “Desde pequeño el niño trabajaba, de limpiaparabrisas, de peón de albañil. Iba con mi hijo”, dice una mujer.

Así el sastre, sin querer, con su indiferencia confeccionó la mortaja de su hijo menor.

“Le faltaba amor de padres, pobrecito”, insiste la mujer. Por eso el pobre tomaba y se drogaba. Hace poco lo vi en el parque (de la colonia), tenía un bote de resistol. Estaba con una muchacha. Le hablé. No me reconoció”.

Y con el rumbo de la existencia ya perdido, el menor tomó lo que consideró su única salida.

Con ayuda de una escalera que prestaron unos albañiles que colaban una loza aledaña, policías de Fuerza Ciudadana y peritos de Criminalística y Forense de la PGJE bajaron el cadáver y lo llevaron al Semefo, para realizarle la necropsia de ley.

Era apenas un niño. Fue valiente para morir, pero cobarde para vivir.