La lucha contra la meningocele

La lucha contra la meningocele

Leidi Rubí Hernández Osuna, originaria de La Desatendida perteneciente al municipio de Venustiano Carranza, ha batallado desde hace ochos años contra la meningocele, enfermedad que padece su hijo, la cual le arrebató la oportunidad de caminar al menor y lo ha postrado a una silla de ruedas.

El pequeño Víctor Manuel Solano Hernández nació con meningocele, un padecimiento que produce un quiste en la meninges por defecto del cráneo o de la columna vertebral, el cual si sus raíces alcanzan la médula espinal ocasiona el impedimento de caminar, así como también alteran la actividad urinaria.

“Mi hijito ya nació con esta enfermedad, desde los trece días de nacido le realizaron su primera operación y a las dos meses recibió otra en su cabecita. A partir de ese momento ha llevado su tratamiento en el Hospital Pediátrico”, señaló la madre del menor.

El pequeño también padece una enfermedad que le impide orinar frecuentemente, debido a que su vejiga retiene los líquidos, por ello, también se le aplica un sondeo cada tres horas.

La sonda de Nélaton, los guantes, el jabón quirúrgico, pañales y los antibióticos han sido, junto a sus juguetes, los acompañantes de toda la vida del pequeño, quien actualmente cursa el primer grado de primaria.

“Todos los utensilios los tenemos que comprar nosotros, no los otorga el hospital, por eso en ocasiones llegamos a gastar hasta mil pesos cada semana”, agregó Hernández Osuna.

Leidi Rubí es ama de casa y su esposo es un trabajador del campo, quien no goza de una salario mínimo ni tampoco de otros ingresos, en algunas veces no logra obtener ganancias por algunas jornadas, cuando hay suerte si y a veces no.

Además de acudir cada mes al Hospital de Especialidades Pediátricas, Leidi también lleva a su hijo al Teletón para que reciba terapias que le ayuden a sobrellevar su discapacidad, gracias a estas acciones el pequeño Víctor puede sostener su peso sentado, algo que hace años no podía realizar.

Pero acudir a Tuxtla Gutiérrez madre e hijo gastan por lo menos 200 pesos en pasajes, en cada viaje que realizan tiene que permanecer hasta una semana en la ciudad, una situación que genera gastos en alimentación, los cuales apenas y les alcanza.

“Gracias a las terapias del Teletón se puede sentar, pero aveces no lo puedo traer porque no hay dinero, porque hay que gastar en comida y pasaje. A veces estoy una semana y con 200 pesos no alcanza”, finalizó Hernández Osuna.

para ayudar

Contacto

Desafortunadamente Leidi Hernández no cuenta con teléfono de casa, ni celular. Para poder localizarla se tendría que acudir los primeros días de cada mes al Hospital Pediátrico o pedir mayor información en las instalaciones del Teletón.