El cuerpo sin vida del joven que pereció ahogado en el río Sabinal, aún no ha sido identificado en el Semefo de Tuxtla Gutiérrez. Se espera que alguien lo reclame en las próximas horas.
Ahora ya no siente nada. Sus pensamientos, memorias, odios, alegrías o tristezas, desaparecieron. Lo acompaña solo el frío del aire acondicionado de la gaveta, en el Semefo, para preservar lo más que se pueda, su cuerpo sin descomposición.
Nadie sabe quién es. No portaba identificación al ser rescatado de las turbulentas aguas del río Sabinal. Tampoco se conoce la causa o más bien, las causas (seguramente tuvo muchas) para quitarse la vida.
“No lo empujaron; él saltó. Lo vimos que observaba la corriente desde el puente, pero nunca imaginamos que se iba a tirar”, dicen vecinos aún consternados por el incidente lamentable.
Sienten que pudieron haber hecho algo más para evitar la tragedia. Era tan joven (unos 22 años). Quizá unas palabras de aliento habrían llenado un poco el tremendo vacío de su ser.
Pero el hubiera no existe. Tampoco el joven desconocido.
Los vecinos de la 4ª Norte y 5ª Poniente, dicen que el muchacho salió de una cantina aledaña. Se paró sobre el puente, se detuvo en el barandal metálico. Luego saltó hacia el fondo.
La corriente fluvial era grande, alimentada por las intensas lluvias recientes en la capital chiapaneca. Río revuelto. Y no hubo ganancia de pescadores, solo perdida de una vida humana.
El joven fue arrastrado por la corriente, río abajo, hacia el oriente. “Lo seguimos por la orilla, hasta donde pudimos, pero lo perdimos de vista”, dice impotente Alejandro, un vecino que observó la escena.
La llamadas al 066 alertó a las corporaciones de rescate. Y fue la unidad PCAR-04 de Protección Civil Municipal la que acudió primero.
El cuerpo fue encontrado sobre la avenida Ciprés, en el andador Flamboyán, del fraccionamiento Madero (4ª Oriente).
El comandante Froylán Pozo, experto en rescate de personas en esta situación, descendió al afluente ayudado con una soga. Se introdujo al agua y sacó al joven que permanecía atorado en unas ramas.
Valoraron sus signos vitales, pero ya no contaba con ellos.
El joven fue llevado al Servicio Médico Forense, donde permanece aún en calidad de no identificado.












