Sirvienta roba ahorro a sus patrones

Policías buscaron a María por la colonia Zapata. No la hallaron. A. Alegría / CP
Policías buscaron a María por la colonia Zapata. No la hallaron. A. Alegría / CP

“Me llamo María. Vengo a pedir trabajo de sirvienta”. Les dijo. Tras un breve examen oral a la desconocida, le abrieron las puertas de su casa. Le dieron confianza. Un día después desapareció con el ahorro de varios años. El golpe emocional enfermó a la sexagenaria pareja del agraviado.

De tez morena, estatura mediana, con vestido humilde y sandalias de plástico, la muchacha parecía una auténtica indígena zoque. Y lo era.

-Soy de la colonia Zapata –dijo al ser interrogada en la puerta de la casa, por la pareja de ancianos.

- Me enteré que no tienen sirvienta y pues, yo les ofrezco mis servicios a bajo costo.

Los ancianos se quedaron mirando. En realidad necesitaban más que sirvienta, dama de compañía. El hombre, Refugio Sánchez Álvarez, era el talabartero de la colonia Luis Espinosa, municipio de Tecpatán.

A sus 80 años de edad es muy activo. Hace huaraches, sombreros, cubiertas de machetes. Los lleva a vender. Y su mujer queda sola.

-¿Y conoces a don Cheto? Él vive en la Zapata.

- ¡Cómo no! ¡Claro! ¡Quién no lo conoce! Es el yerbatero de la colonia.

Esa fue la única prueba de confianza que le hicieron a la desconocida, antes de emplearla. Y la pasó.

Un día trabajó María. Al día siguiente, se fue por la tarde. Y la señora Vicenta Reyes tuvo un mal presentimiento.

Todo el día estuvo atendiendo el changarrito. Su esposo también estuvo ausente. Así que María estuvo sola en la casa.

Vicenta corrió a donde guardaban el dinero ahorrado por años. Unos 50 mil pesos.

Y su corazón quiso parar al ver que se lo habían robado. Dieron parte al agente municipal y con la ayuda de policías fueron a la colonia Emiliano Zapata.

Aunque ya era de noche, buscaron a María hasta debajo de las piedras. Solo localizaron a su abuelo. Ella había desaparecido. Al parecer, alguien la instruyó para cometer el robo. Tal vez un enamorado con el que huyó, harta de ser nadie y no tener nada.

Vicenta cayó en cama tras el robo. El golpe emocional fue muy fuerte.