Un hombre fue sometido luego de ingresar a un negocio de comida en el fraccionamiento San Isidro, en el lado Norte Poniente de Tuxtla Gutiérrez.
Identificado
El presunto delincuente se identificó como Pedro “N”, de 43 años de edad, mismo que fue entregado a las autoridades policiales.
La propietaria servía cochinita pibil. Pedro no buscaba comida. Si la hubiera pedido sin duda la mujer se la hubiera dado.
El extraño, ávido de ganancias ilícitas y dinero fácil, se dirigió a donde estaba el poco efectivo que con tanto esfuerzo la mujer había ganado en el transcurso de la mañana.
Ella imploró a Pedro que no se llevara el dinero. El se ensañó. Pero la presencia providencial de dos comensales que llegaban impidió el atraco.
Pedro salió corriendo rumbo al Bulevar 28 de Agosto, en la colonia Fovissste Jardín Corona. Pero un peso le estorbó para huir de sus perseguidores.
Detenido
En su espalda cargaba una mochila. Llevaba consigo cuatro medidores de agua que previamente había robado en igual número de casas, en la misma colonia.
Dicen que no hay quinto malo, pero esta vez el quinto ilícito fue muy malo.
No conforme con el botín, Pedro intentó el robo de efectivo. Al huir, no estuvo dispuesto a tirar el peso que le estorbaba. Su ambición pudo más. Y fue atrapado.
Ahora Pedro está rostro contra el suelo. La rodilla de uno y el pie de otro lo aplastan. Le pesa haber fallado, le pesa no haber tirado la mochila, le pesa llevar el nombre de un santo. Y más le pesa no poder retractarse del peso de conciencia.
Llegada la policía, Pedro es levantado para ser entregado. No se levanta por sí solo. Si desea levantarse de su hierro, su caída moral, igualmente deberá recurrir a una ayuda externa. Pedro, el apóstol, cayó, pero se levantó. Pedro también puede hacerlo. El libre albedrío está vigente.












