El feminicidio de Marcelina, ocurrido el pasado jueves 28 de mayo en la comunidad de Jalapa, municipio de Acacoyagua, en la región del Soconusco, conmocionó a la población debido a que representó uno de los casos de más extrema violencia: el matricidio.
El asesinato de la mujer de 43 años dentro de su propio hogar, presuntamente cometido por su hijo de 23 años, ha desatado un profundo rechazo entre colectivas que defienden el derecho a una vida libre de violencia.
Quienes alzaron la voz advirtieron que este crimen no solo enluta a una familia, sino que confirma que la violencia contra las mujeres no distingue edades, espacios ni relaciones familiares.
Cifras estatales
Con este caso se suma el segundo feminicidio registrado durante el mes de mayo y el número 18 en lo que va del año en Chiapas.
“El hogar, que debiera ser el lugar más seguro para una madre, se convirtió en el escenario de una tragedia que arrebató una vida y dejó una herida profunda en la comunidad”, expresó en un escrito la Comisión Estatal a una Vida Libre de Violencia de las Mujeres.
Ante este panorama, exigieron a la Fiscalía General del Estado una investigación inmediata bajo el protocolo de feminicidio, para garantizar que el responsable sea castigado con la pena máxima y que el crimen no quede impune.
Solicitaron a las autoridades de los tres niveles de gobierno fortalecer las políticas públicas de prevención de la violencia intrafamiliar y comunitaria, así como ampliar la atención integral en salud mental y adicciones, factores que en muchos casos operan como detonantes de estas tragedias.
Hicieron un llamado a la sociedad a no minimizar ni normalizar ninguna expresión de violencia dentro del hogar, pues la denuncia oportuna puede salvar vidas.
Expresaron su solidaridad con la familia de Marcelina y aseguraron que brindarán acompañamiento y vigilarán el desarrollo del proceso legal, a la par de que seguirán alzando la voz hasta que todas las mujeres puedan vivir libres de violencia.











