La falta de un plan respecto a la urbanización que se debe realizar en una ciudad, permite tanto la corrupción y la especulación inmobiliaria, como la construcción, por ejemplo, de viviendas en una reserva ecológica, así lo indicó el catedrático Manuel Jiménez Dorantes, durante su participación en el Congreso de arte, arquitectura y urbanismo del sureste (Caause), realizado en San Cristóbal.
Expuso que, aunque existe una Ley general de asentamientos humanos, ordenamiento territorial y desarrollo urbano, el centro del urbanismo reside en la actuación municipal.
Es a ese nivel, dijo, donde uno puede saber si en su terreno se puede edificar o no. Sin embargo, la falta de un plan permite a las autoridades municipales en turno moverse discrecionalmente.
En ese sentido, explicó que, por ejemplo, si a alguien se le niega una licencia de construcción, fácilmente se puede acudir a tribunales. “Y ahí señalan como malvado al juez que dio permiso de poner una casa en la reserva ecológica, pero si no hay un plan, tampoco hay un elemento jurídico para decir: Ahí no se construye”, agregó el ponente.
Cuestionado sobre si este vacío también tienta a los constructores, quienes en ocasiones se alían con los candidatos para ser beneficiados una vez que lleguen al poder, Dorantes aceptó que eso sigue pasando hoy en el país.
Reiteró la responsabilidad del derecho para ir cerrando las posibilidades de que eso suceda, a través de regímenes de transparencia y regímenes de responsabilidades, indicando con quien no se pueden hacer ciertos contratos.
Especulación inmobiliaria
La falta de un plan, explicó Jiménez Dorantes, también permite que alguien compre un terreno y lo deje abandonado por décadas hasta que la misma dinámica urbanística le otorgue plusvalía sin aportar algo a la ciudad. “Eso no puede seguir” dijo.
Detalló que, aunque un ciudadano tiene derecho a la propiedad, la edificación es una función del estado que se expresa a través de los permisos de construcción.












