A más de seis meses de la sequía que devastara la producción de maíz en la región Soconusco, productores de al menos 15 municipios señalan que los apoyos que les fueron prometidos por las afectaciones de las más de 4 mil hectáreas nunca llegaron; las instituciones señalaron no tener recursos, mientras que el campesino quedó endeudado y sin capital para el próximo ciclo agrícola.
En entrevista Carlos Eloir González, en representación de los productores, recordó que la sequía registrada durante 2025 impactó severamente cultivos de temporal en municipios como Mazatán, Huixtla, Villa Comaltitlán, Escuintla, Acapetahua, Acacoyagua, Mapastepec y la zona baja de Tapachula, ya que las pérdidas fueron totales, donde la milpa no logró desarrollarse por falta de lluvia.
Productores están endeudados
Aseguró que para sembrar en 2025 solicitaron créditos con financieras, casas de agroquímicos y prestamistas, con la promesa de pagar al levantar la cosecha, pero al perderse el cultivo, la deuda quedó y los intereses siguen corriendo.
Dijo que muchos de sus compañeros han vendido parte de su terreno para pagar y otros ya no van a sembrar este año porque no hay para comprar semilla ni fertilizante, debido a que los dejaron a la deriva.
Calculó que cada hectárea siniestrada representó una inversión de entre 12 mil y 15 mil pesos, lo que se traduce en pérdidas superiores a los 50 millones de pesos solo en esta región.
Expresó que los maiceros piden la intervención de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y del Gobierno del Estado para que se active un fondo de emergencia o se gestionen apoyos extraordinarios, ya que entregaron toda la documentación solicitada por personal de las dependencias, pero no han tenido respuesta.
“Anteriormente cuando había desastres llegaba rápido el Fonden o los seguros catastróficos, pero ahora hemos sido abandonados, ya que la sequía nos pegó en 2025 y en el 2026 seguimos esperando”, reclamó.
Advirtió que, si no hay apoyo para reactivar la siembra, la producción de maíz en el Soconusco caerá drásticamente en 2026, mientras tanto, cientos de familias que dependen del maíz como principal fuente de ingreso enfrentan un año incierto.












