El concierto impulsado por una institución bancaria se convirtió en el recital de música clásica más grande en la historia de la Ciudad de México.
Fiesta chilanga
Entre la ópera y la sofisticación de la noche algo faltaba, un toque picante, como en cualquier buen platillo mexicano, mismo que fue puesto por Los Ángeles Azules y Ximena Sariñana. Sin aviso “Mis sentimientos” se coló entre “Carmina Burana” y “Libertango”. Fuegos artificiales inundaron el cielo de la Ciudad de México, haciendo con esto una verdadera fiesta chilanga.
Minutos después, otra sorpresa: Andrea Bocelli se volvió uno más de la banda para acompañar una versión cumbia de “What a wonderful world” con una flauta transversal.
Lo inimaginable llegó cuando Ximena bajó del escenario, pero los de Iztapalapa consiguieron ponerle sazón mexa a “Vivo por ella”, que bien podría volverse una recurrente en las calles del país.
Para cerrar, Andrea Bocelli despidió la noche con “Time to say goodbye” y “Nessun dorma”, acompañado de una última ronda de pirotecnia.











